El nuevo CEO de Disney, Josh D’Amaro, inició una reestructuración drástica en la compañía al despedir a mil empleados y abolir el uso de lenguaje neutro en los parques, restaurando saludos tradicionales como «damas y caballeros». La medida busca revertir las pérdidas recientes y «recuperar la cultura común», señalando un alejamiento de las agendas progresistas en favor de una identidad institucional más conservadora. Un giro significativo para una empresa que en los últimos años había apostado fuertemente por la inclusión y la diversidad como pilares de su imagen pública. La decisión generó reacciones inmediatas y divididas en todo el mundo. Para una parte del público, representa un regreso a la esencia de Disney y al tipo de experiencia que hizo grande a la compañía. Para otros, es un paso atrás en la representatividad y en el reconocimiento de la diversidad de sus visitantes y empleados.