La Catedral Inmaculada Concepción de La Vega recibió este domingo a cientos de fieles que acudieron a despedir a monseñor Gabriel Antonio Camilo González, obispo emérito de la Diócesis de La Vega, cuyo cuerpo fue expuesto desde horas de la mañana antes de la misa de las honras fúnebres realizada en horas de la tarde.
A continuación de la celebración eucarística, el prelado fue sepultado en la cripta de la Catedral, cumpliendo con el programa oficial de honras fúnebres las exequias.
Durante el fúneral, representantes de comunidades parroquiales, sacerdotes y laicos resaltaron la trayectoria de más de seis décadas de ministerio sacerdotal de monseñor Camilo, a quien definieron como un pastor cercano, humilde y entregado al servicio del pueblo.
En nombre de la parroquia Cristo Rey, donde desarrolló una parte importante de su ministerio en Santo Domingo, una comisión recordó que el sacerdote hizo del Evangelio «el centro de su existencia» y que nunca buscó reconocimientos, sino servir con sencillez, humildad y cercanía.
En el mensaje se destacó que durante más de 50 años acompañó en las alegrías y sufrimientos de miles de familias, administró los sacramentos, visitó enfermos y dedicó especial atención a la formación de los jóvenes, a quienes animaba a descubrir su vocación y vivir la fe como un compromiso diario de amor y solidaridad.
«Su legado permanece vivo en las comunidades que ayudó a formar, en las familias que acompañó y en los jóvenes que inspiró», expresó la representación parroquial, al elevar una oración para que Dios lo reciba «como siervo bueno y fiel».
Entre las personalidades presentes estuvo el ministro de Vivienda y Edificaciones (MIVHED), Víctor «Ito» Bisonó, quien recordó la labor pastoral desarrollada por monseñor Camilo en el sector Cristo Rey, del Distrito Nacional.
«Su legado es imperecedero. Siempre estaba atento a la realidad del país y hasta en sus últimos años compartía sus reflexiones con nosotros. Fue un ejemplo de valores, principios, trabajo y compromiso con la familia», manifestó el funcionario al acudir a darle el último adiós.
Por su parte, el párroco de la Catedral Inmaculada Concepción de La Vega, padre Porfirio Espinal, afirmó que la Iglesia pierde a «un gran hombre», al recordar la vida de servicio del obispo emérito.
Explicó que monseñor Camilo ingresó al seminario siendo apenas un niño y desarrolló un amplio ministerio en distintas comunidades del país, destacándose en Cristo Rey por el trabajo que realizaba junto a los jóvenes y por su promoción de las vocaciones sacerdotales.