El cierre de Informativos Teleantillas: síntoma de crisis informativa en RD

El adiós de Informativos Teleantillas no es solo la pérdida de un espacio más.

Confirma un problema histórico y estructural que se agrava con el tiempo: en República Dominicana, los medios electrónicos (radio y televisión) nunca consolidaron verdadera cultura de periodismo informativo profesional, verificado y procesado.

No siempre fue así. Entre 1962, tras el fin de la tiranía de Trujillo, y finales de los años 80, existió una cultura informativa notable basada en noticieros radiales, boletines, avances y transmisiones en vivo que generaron gran impacto en la sociedad.

Sin embargo, ese esfuerzo nunca se desarrolló a plenitud. Nunca llegamos a contar con reales medios informativos radiales y televisivos consolidados.

A partir de los años 90, especialmente en la radio, este modelo entró en franco declive hasta desaparecer los radio-noticieros.

En la televisión permanecen los espacios, pero ningún telediario dominicano actual califica como un verdadero informativo según estándares internacionales de rigor, profundidad, verificación y cobertura sistemática.

Desde hace décadas, la mayoría de emisoras y canales optaron por el camino fácil: tertulias, opiniones, chismes políticos y farándula.

En lugar de reporteros en la calle, investigación, datos de seguridad, economía, meteorología o política seria, predominan los micrófonos abiertos a la especulación.

Esto no empezó con las redes sociales, ya existía antes. Lo que hizo el digital fue exponer la debilidad crónica.

Mientras en España, Colombia, Argentina o Puerto Rico la radio y TV mantienen estructuras informativas sólidas, en RD la “información al momento” brilla por su ausencia.

En los medios impresos también hay desgaste, pero destacan excepciones que supieron adaptarse: Listín Diario ha realizado una conversión inteligente a los nuevos tiempos y Panorama nació con el ADN de la investigación y la denuncia social.

Los grandes grupos de radio y TV, sin embargo, prefieren no arriesgar.

No invierten en redacciones fuertes ni en procesos de verificación.

Optan por llenar parrillas con opiniones alineadas a líneas políticas o enemistades personales y crean cámaras de eco en lugar de información equilibrada.

Hoy, República Dominicana no cuenta con un solo medio electrónico (radio o TV) que ofrezca información real, profesional y depurada de manera consistente.

Sobran opiniones y falta procesar con los hechos.

Se necesita con urgencia una desconcentración real de la propiedad de los medios electrónicos.

Hace falta que surjan nuevos empresarios y periodistas especializados dispuestos a invertir en el tejido informativo que el país reclama: cobertura seria, análisis lo más equidistante posible y verdadero servicio público.

Mientras eso no ocurra, cada cierre como el de Teleantillas será solo otro recordatorio de que no estamos ante una crisis provocada solo por la tecnología, sino ante ausencia de voluntad y de modelo.

El público merece más y lo seguirá exigiendo

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