La salud femenina es una preocupación para las mujeres porque cualquier diagnóstico que no se dé a tiempo puede afectar su salud integral y aún más en nuestra cultura, una en la que mucho se pasa por alto bajo la idea de que «es parte del desarrollo» o que «el cuerpo se sigue adaptando a los cambios», lo que representa una forma de invisibilizar esas afecciones hasta empeorarlas y, según expertos, existe mucha desinformación respecto a este tema.
El síndrome de ovario poliquístico es un ejemplo de eso, como muchas niñas, jóvenes y adultas, que sienten todas las consecuencias de la condición, pero ni siquiera saben lo que tienen y, por lo tanto, no se trata, condenándolas a una vida en la que sus periodos menstruales son dolorosos, cambios en sus cuerpos que causan enfermedades y un sinfín de síntomas.
Las ginecólogas Lilliam Fondeur y Charlotte Pilier, en una entrevista con el Listín Diario, coinciden en que es crucial tener un diagnóstico debido a que el SOP puede provocar problemas que van desde infertilidad, diabetes, cáncer de útero, hasta la salud mental, el estado de ánimo y la calidad de vida.