La presión de Estados Unidos se siente este miércoles de forma cada vez más descarnada en Cuba, con nuevos anuncios de cancelaciones de vuelos, apagones récord, racionamiento de combustible y un peso en mínimos históricos.
Las aerolíneas rusas Rossiya y Nordwind suspendieron temporalmente sus vuelos a Cuba «debido a las dificultades de abastecimiento» y no retomarán estas rutas «hasta que la situación cambie».
Estas dos compañías se suman a las cuatro canadienses que anunciaron la víspera la cancelación de sus operaciones hacia la isla luego de que las autoridades cubanas les comunicaran que no podían surtirles de queroseno en ninguno de los nueve aeropuertos internacionales del país.
El resultado es desastroso para el turismo, un puntal de la economía cubana por peso en el producto interno bruto (PIB) y capacidad de captación de divisas. El año pasado casi la mitad de los visitantes internacionales procedían de Canadá (754.000 personas) o Rusia (131.000 personas).
El sector, que ya registró en 2025 su peor ejercicio desde 2002 (sin contar los años de la pandemia) se tambalea con la presión estadounidense. Además de estas cancelaciones, el Gobierno ha impulsado el cierre de algunos hoteles y el traslado de los turistas a otras instalaciones como medida de ahorro.