Los Haitianos pueden tener una cama en hospital de Moca, los dominicanos no pueden.

El Hospital Toribio Bencosme, un centro que debería garantizar atención digna a todos los ciudadanos en especial a los dominicanos, enfrenta situaciones que no pueden seguir siendo ignoradas. No se puede justificar lo injustificable ni maquillar la realidad cuando hay pacientes que no reciben la atención adecuada.

Negar una cama, no ofrecer soluciones oportunas o escudarse en excusas administrativas pone en riesgo vidas humanas. La salud no puede depender de influencias, llamadas, cargos políticos ni de a quién se conoce. Cada paciente merece el mismo trato, sin privilegios ni discriminación.

Resulta preocupante que, en lugar de asumir responsabilidades, se intente desacreditar a quienes alzan la voz y denuncian situaciones reales. Hablar no es hacer política, es exigir derechos. Callar ante las irregularidades sí es complicidad.

Si de humanidad se trata, esta debe demostrarse con hechos, no con discursos ni apariciones públicas. La transparencia y la empatía deben prevalecer por encima de intereses personales o institucionales.

La salud es un derecho, no un favor.
Y cuando algo no está bien, decir la verdad también es servir.

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