Japón está enfrentando una fuerte crisis demográfica: cada vez hay menos nacimientos, más personas mayores y muchas familias jóvenes se mudan a las grandes ciudades.
Como resultado, cerca de 10 millones de casas han quedado vacías, especialmente en zonas rurales.
Estas viviendas se conocen como akiya, y muchas se están ofreciendo a precios muy bajos o incluso gratis para intentar repoblar esas áreas.
Hoy, 1 de cada 7 casas en Japón está desocupada. Un reflejo directo de cómo el cambio en la población puede vaciar pueblos enteros.