Dos tercios de las personas entre 25 y 34 años han solicitado apoyo de chatbots para mejorar su bienestar
Durante más de una década, «Dan», un ingeniero de software de 30 años registró sus pensamientos en diarios, notas personales y mensajes. A principios de este año, subió todo este material en Claude —el chatbot de inteligencia artificial (IA) desarrollado por Anthropic— y le pidió que identificara patrones recurrentes en su vida.
El veredicto fue brutal, dice. «Básicamente me dijo que llevaba 13 años escribiendo sobre los mismos problemas sin hacer nada al respecto», comenta. «Fue algo muy duro de escuchar».
«Dan» —nombre ficticio— forma parte de un número creciente de personas que utilizan herramientas de IA para la reflexión personal. Lleva años acudiendo a un terapeuta humano, pero el chatbot le ayudó a identificar temas que habrían sido difíciles de detectar. «Cuando pienso en cómo utilizo la IA, no considero a Claude como un terapeuta. Lo veo como una poderosa herramienta de reflexión», afirma.
Su experiencia apunta a un cambio más amplio, especialmente entre los jóvenes. A medida que los grandes modelos de lenguaje (LLM) se vuelven más sofisticados, millones de personas recurren a chatbots, entrenadores personales y aplicaciones de salud mental impulsados por IA en busca de apoyo para manejar el estrés, la ansiedad y la soledad, así como para la autorreflexión.
Un informe de Mental Health UK y Censuswide realizado el año pasado reveló que el 37 % de los adultos del Reino Unido ha utilizado chatbots para mantener conversaciones sobre salud mental o bienestar. Entre las personas de 25 a 34 años, la cifra asciende al 64 %.
«La IA es económica, se percibe como más confidencial y menos crítica, está disponible al instante y es excelente a la hora de ofrecer conocimientos y consejos expertos de una manera amable y empática, que valida al receptor», afirma Anna Maratos, jefa de psicoterapia del Central and North West London NHS Foundation Trust y analista de grupos en formación en The Group Therapy Space.
Esas ventajas percibidas —aunque cuestionadas por algunos— surgen en un momento en que los sistemas de salud mental de todo el mundo enfrentan dificultades para satisfacer la demanda. Existen largas listas de espera y el tratamiento privado puede resultar costoso. En cambio, las herramientas de IA están disponibles de inmediato, a menudo a bajo costo o sin costo alguno, y se puede acceder a ellas en cualquier momento.
En respuesta, empresas como Wysa, Talkspace, Rula y Grow Therapy están ampliando su oferta; algunas combinan la terapia humana con asistencia impulsada por inteligencia artificial.
Wysa, que afirma haber prestado apoyo a más de 6 millones de personas en 105 países, amplió sus servicios en diciembre a seis idiomas adicionales, elevando el total a 10. La empresa presenta su tecnología como un primer paso, y no como un sustituto de la atención clínica.
«No existe un único usuario típico de Wysa», afirma John Tench, director general de Wysa. «La necesidad común es contar con un apoyo inmediato, estructurado y libre de estigmas que ayude a las personas a dar el siguiente paso de manera constructiva».
La mayoría de los usuarios, sostiene Tench, no buscan tratamiento para enfermedades mentales graves, sino ayuda para afrontar los desafíos cotidianos. «El estrés no se limita a horarios de oficina», afirma. «A menudo, las personas necesitan hablar de algo en el mismo momento en que sucede, no dentro de quince días».