Líderes comunitarios y de la CNDH denuncian que un grupo armado vinculado a terrenos agrícolas mantiene bajo zozobra el sector Callejón de la Yayi.
Balas impactan viviendas de niños y ancianos vulnerables.
Comunitarios denuncian negligencia y maltrato por parte de la dotación policial local.
SAMANÁ, R.D – La filial de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en la provincia de Samaná denunció de manera categórica el estado de zozobra e inseguridad ciudadana que padecen los residentes del sector conocido como el Callejón de la Yayi, debido a constantes tiroteos en zonas habitadas.
La entidad hizo un llamado de máxima urgencia a la alta plana de la Policía Nacional y al Ministerio Público para evitar una tragedia inminente que cobre vidas inocentes.
El presidente de la CNDH en la provincia, Pedro Johnson, informó que el conflicto es protagonizado por un grupo armado presuntamente vinculado a la propiedad y familia de un ciudadano identificado como «Miguelín Beszi».
Como comisionados de los derechos humanos condenamos tajantemente este atropello, si esto continúa de esta manera, se van a perder vidas aquí.
Nosotros no queremos ese desorden, por lo tanto, hago un llamado tajante al director de la Policía Nacional, manifestó Johnson de manera enérgica, advirtiendo que la falta de control amenaza directamente la paz social de esta importante región turística.
Por su parte, el vicepresidente de la entidad, Juan Pérez, secundó la preocupación de los moradores y criticó fuertemente la impunidad con la que operan los presuntos infractores.
Estamos en total desacuerdo con todos esos disparos. Sería muy gravante esperar a que salga lesionado o afectado un civil por no ponerle control a esta vagabundería de empleados que, entre comillas, dicen que son pagados para eso en el entorno de Miguelín Beszi puntualizó.
El detonante del incidente más reciente ocurrió cuando personas desconocidas, presuntamente vinculadas a terrenos agrícolas de la zona, destruyeron la motocicleta del residente Pedro Boyer.
Al intentar resguardar su propiedad, Boyer y su familia fueron atacados con una ráfaga de disparos descontrolada.
Su esposa, Marleni Corporán, relató los momentos de terror que vivió junto a sus hijos:
“Vinieron a matarlo. Le tiraron tiros de todo tipo y tuve que correr a encerrarme huyendo con mis niños. Si la bala hubiese sido un poco más alta, matan a mi mujer que estaba cocinando”, exclamó Boyer, visiblemente afectado.
Asimismo, el ciudadano de avanzada edad Olegario Boyer denunció entre lágrimas que los atacantes realizaron múltiples detonaciones en los alrededores de su vivienda, sin importarles que en el interior se encuentra su esposa postrada en cama por una grave enfermedad.
“Yo soy un hombre de trabajo que no me meto con nadie y vinieron a tirotear mi casa”, expresó con impotencia.
Durante las declaraciones públicas, la comunidad identificó de manera directa a los nombrados «Miguelín» y «Joselito» como los presuntos responsables intelectuales y materiales de coordinar estas agresiones, responsabilizándolos públicamente de cualquier represalia.
De igual forma, los denunciantes manifestaron su profunda indignación con el proceder de la dotación policial de la zona.
Según denunció Corporán, en lugar de emprender la búsqueda y captura de los agresores armados, las autoridades locales se presentaron al lugar para investigar y cuestionar de manera inadecuada a las propias víctimas del atentado.
Ante el clima de terror, la CNDH y las familias afectadas exigen al Director General de la Policía Nacional y al Ministerio Público el envío inmediato de contingentes policiales y la apertura de una investigación judicial exhaustiva que desarme a estos grupos y traduzca a la acción de la justicia a los responsables.