El tratamiento de vitaminas y aminoácidos para tratar algunos síntomas del autismo, utilizado por el santiaguero José Ernesto Fadul, especialista en medicina interna a quien no tengo el gusto de conocer, tiene exitosos antecedentes científicos en otros países, aunque en República Dominicanas estos avances sean prácticamente desconocidos.
Desde hace años, investigadores médicos estadounidenses abordan los trastornos del espectro autista (TEA) con la siguientes sustancias: metilcobalamina (vitamina B12) y ácido fólico (vitamina B9), vitamina D, carnitina (aminoácido crucial en producción de energía) y glutatión (pequeña proteína constituida por los aminoácidos glutamato, cisteína y glicina).
Igualmente, emplean una mezcla de zinc (oligoelemento mineral esencial), serina (un aminoácido vital para el sistema nervioso) y BCAA (leucina, isoleucina y valina, tres aminoácidos esenciales que el cuerpo no produce).
Hace poco, el Gobierno de Estados Unidos aprobó el uso de leucovorina (especie de ácido fólico o forma sintética de la vitamina B9), para tratar a niños autistas con deficiencia cerebral de folato.
Asimismo, son esperanzadores los ensayos con suramina, fármaco de la clase de las polisulfonamidas elaborado en 1916 por la firma alemana Bayer. Utilizado por décadas contra la enfermedad del sueño (tripanosomiasis africana) y la ceguera de los ríos, se cree que bloquea señales químicas que mantienen a las células en estrés constante, permitiéndoles regresar a su estado metabólico normal.
La empresa biofarmacéutica estadonidense PaxMedica, con sede en Nueva York, lidera promisorias investigaciones sobre la efectividad de la suramina en el autismo. En enero de este año, inició su ensayo STAT-2A, para determinar los beneficios del patentizado en 45 casos de menores de sexo masculino.
Organizaciones médicas especializadas
La mayoría de los profesionales que utilizan los protocolos de vitaminas y aminoácidos para tratar el autismo han sido certificados o entrenados por organizaciones internacionales de medicina funcional. Las más importantes son:
- MedMAPS (Medical Academy of Pediatric Special Needs): es la red más grande y activa. Sus médicos (llamados «MAPS Doctors») reciben formación continua sobre el uso de suplementos, aminoácidos y dietas específicas. La organización ha programado una conferencia de actualización de protocolos, la cual tendrá lugar en Charlotte, NC, en este mes de marzo.
- TACA (The Autism Community in Action): aunque es una organización de familias, mantiene un directorio actualizado de médicos funcionales que aplican estos tratamientos en EE. UU. y otros países.
Investigadores y médicos referentes
- Dr. James Adams, de la Arizona State University: es quizás el investigador más importante en esta área. Ha publicado estudios sobre el uso de un multivitamínico/mineral específico formulado para el autismo, demostrando mejoras en el coeficiente intelectual no verbal y síntomas gastrointestinales. Su protocolo incluye vitaminas A, B, C, D, E y aminoácidos como la carnitina.
- Dr. Richard Frye: reconocido por sus investigaciones sobre el metabolismo del folato y el uso de leucovorina (una forma de folato/vitamina B9) para tratar deficiencias cerebrales que imitan síntomas de autismo. Recientemente, el compuesto fue aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) para su uso en niños autistas con deficiencia cerebral de folato.
- Dra. Nancy O’Hara: especialista en PANS/PANDAS y autismo, utiliza aminoácidos y vitaminas para regular el sistema inmunológico y la inflamación cerebral.
- Equipos líderes en investigación sobre suramina y autismo: el encabezado por el doctor Robert Naviaux, de la Universidad de California, San Diego; PaxMedica, liderada por el doctor David Hough; Southwest Autism Research and Resource Center, Children’s Orange County y Kennedy Kreuger Institute.
Oportunidad
Dada la multitud de testimonios de padres y madres sobre la mejoría experimentada por sus hijos autistas al ser sometidos al tratamiento del doctor fadul; y la riqueza de antecedentes médicos en países como Estados Unidos, República Dominicana tiene ante sí una oportunidad dorada para liderar estudios acerca de nuevos abordajes de la problemática en América Latina.