La reciente declaración de la gobernadora de la provincia Espaillat, Patricia Muñoz, ha generado un gran desconcierto en la comunidad de Guauci Arriba. La funcionaria afirmó no tener conocimiento de una convocatoria a una asamblea comunitaria realizada por los habitantes del sector, a pesar de que estos habían realizado una vigilia y otras manifestaciones de protestas para exigir el asfaltado de su carretera.
Esta posición de la gobernadora es sorprendente, no solo por la falta de conocimiento sobre la situación, sino también por la desconexión que refleja con las necesidades de la comunidad que representa. Los comunitarios de Guauci Arriba exigen algo tan básico como el asfaltado de su carretera, un derecho constitucional que les corresponde como ciudadanos.
Como representante del poder ejecutivo en la provincia, Patricia Muñoz tiene la responsabilidad de escuchar y ser el oído del presidente ante el clamor de los comunitarios y transmitir sus inquietudes a sus superiores, incluyendo al presidente Luis Abinader. La falta de respuesta y la desconexión con la comunidad pueden ser vistas como un desafío a la gestión pública y a la voluntad de cambio que se espera de un gobierno que se presenta como cercano a la gente.
Es hora de que la gobernadora Muñoz demuestre su compromiso con la comunidad y se ponga a la altura de las circunstancias. Debe escuchar a los comunitarios, entender sus necesidades y trabajar para encontrar soluciones concretas. De lo contrario, seguirá siendo vista como una funcionaria desconectada de la realidad de la provincia que representa.