La Suprema Corte de Justicia declaró inadmisible cualquier vínculo de Luis Maisichell Dicent con el llamado fraude del número 13, ratificando su sentencia absolutoria y dejando claro que el exadministrador de la Lotería Nacional Dominicana no tuvo participación alguna en los hechos que durante meses dominaron titulares y redes sociales.
Según explicó su abogado, el licenciado José Antonio Bernechea, la decisión del más alto tribunal desmonta una narrativa construida sobre sospechas, juicios mediáticos y presión pública. La verdad jurídica, aunque llegó tarde, terminó imponiéndose sobre el ruido. Sin embargo, la absolución legal no borra el linchamiento público ni devuelve automáticamente la tranquilidad perdida durante meses de exposición, ataques y condenas sin pruebas.
Ahora el foco cambia: no desde el expediente judicial, sino desde lo humano. Maisichell Dicent enfrenta el reto de reconstruir su vida, su nombre y su dignidad, en un país donde el estigma suele pesar más que una sentencia. La justicia penal cerró el caso, pero deja abierta una herida social difícil de sanar. Porque hay absoluciones que liberan ante la ley… pero obligan a renacer desde las cenizas.