Dos noches a casa llena marcaron el esperado regreso de la agrupación, 22 años después, y un público que convirtió cada clásico en un coro colectivo
SANTIAGO DE LOS CABALLEROS, República Dominicana. — Veintidós años después de su última fiesta, El Prodigio y la Súper Banda demostraron que su esperado reencuentro no fue al azar, sino la confirmación de que su ritmo, su energía y esa contagiosa complicidad que los convirtió en una de las agrupaciones más queridas de la música típica dominicana siguen más vivos que nunca.
Durante dos noches a casa llena, la agrupación volvió a encontrarse con un público que conoce sus canciones de memoria y que, más de dos décadas después, volvió a tararear y bailar cada una de sus interpretaciones en el Arena del Cibao.
Ante más de 7,000 personas en su segunda función, Peye Peña, Robert Liriano, Darío Marte “Darimambo”, Cristian Núñez “Cristian La Güira”, Andrés Núñez “Andrés La Tormenta” y Tony Batista, junto a Krency García, El Prodigio, hicieron retumbar el escenario con un concierto en el que la música típica fue la gran protagonista.

A las 10:00 de la noche, la Súper Banda tomó el escenario y comenzó a construir una noche de recuerdos y celebración con temas como “Que Se Vaya”, “Los Limones”, “Los Celos”, “Cabezita Loca”, “Homenaje a Toribio”, “Mi Tía” y “Mi Lindo País”.
Uno de los momentos destacados llegó con “Ojitos Mexicanos”, interpretado por Robert Liriano, quien recibió una entusiasta respuesta del público.
“Esta noche lo entregamos todo, gracias por tanto cariño”, expresó Robert Liriano durante la celebración.
La descarga musical continuó con “El Bombillo del Amor”, “Pura”, “Enamorado”, “Sobre una Estrella y el Sol”, “Los Camiones”, “La Parrandera” y “Se Alocó”, manteniendo a los asistentes bailando y cantando desde sus asientos.
La llegada de La Mayimba
Uno de los momentos más celebrados de la segunda noche fue la aparición de Fefita La Grande, La Mayimba, quien llegó al escenario para interpretar “Vamo’ Hablar Inglés”.

Su participación se convirtió en uno de los segmentos más celebrados de la noche, con los asistentes puestos de pie y acompañando a la veterana merenguera típica.
“Estamos aquí. Ustedes lo pidieron. Así son los sueños. Esto es una prueba del cariño que nos han dado durante tantos años”, expresó Krency García, El Prodigio.
El cierre estuvo acompañado además por “La Funda”, “Aunque le Pique” y “Ta Buena”, completando un repertorio que recorrió diferentes etapas de la historia musical de la agrupación.
Una despedida que el público no quiso aceptar
La jornada se extendió hasta aproximadamente la 1:30 de la madrugada. Cuando parecía que había llegado el momento de la despedida, el público continuaba pidiendo más.
La agrupación respondió con “La Funda”, mientras una lluvia de serpentinas llenaba de colores el Arena del Cibao.
“Nos volveremos a ver”, expresó El Prodigio ante el aplauso contundente de sus seguidores.
Un sonido impecable
Uno de los elementos que marcó ambas jornadas fue la calidad técnica del espectáculo. El sonido se mantuvo estable durante la presentación, sin interrupciones, permitiendo que la ejecución de los músicos y las voces de los intérpretes llegaran con claridad a cada rincón del Arena del Cibao.

La acústica del recinto favoreció además una experiencia en la que el público pudo disfrutar de la música y, al mismo tiempo, entregarse al baile desde sus propios asientos.
En esta segunda jornada, una importante presencia de dominicanos residentes en el exterior se hizo sentir entre los asistentes, convirtiendo el reencuentro en una oportunidad para conectar con sus raíces a través de la música típica.
Una imagen pensada para el reencuentro
El concepto visual también formó parte esencial de la propuesta.
El vestuario de la agrupación estuvo a cargo del diseñador Manuel Fabrillet, mientras que el de El Prodigio fue diseñado por Wilson Alsequiez. El estilismo estuvo bajo la responsabilidad de Miguel Estévez.
“Para la primera función utilizamos un color crema para que la agrupación pudiera verse fresca y juvenil, colocando el número 22, que representa el reencuentro, en color rojo y totalmente bordado”, explicó Estévez.
Para la segunda función se optó por un azul turquesa en las camisas, combinado con rojo, creando una conexión visual con el número 22 utilizado durante la noche anterior.

En el caso de El Prodigio, se escogió una chaqueta roja, concebida como una pieza integral que reforzara visualmente su papel de líder de la agrupación.
Una producción de gran formato
“El Reencuentro” fue una producción de BT Concerts, encabezada por José Ricardo Taveras, con producción musical de Alexis Gómez, quien apostó por una propuesta visual de gran formato, incorporando imágenes, luces y recursos escénicos que elevaron la presentación de la música típica a una dimensión pocas veces vista en este género.
Antes de comenzar el concierto, el público disfrutó de la música y animación de DJ Coca, quien calentó el ambiente con su particular estilo, en una presentación realizada por el comunicador Wilson Sued.
Con dos noches a casa llena, un público entregado y un repertorio que permaneció vigente en la memoria colectiva, El Prodigio y la Súper Banda cerraron un capítulo de 22 años de espera para abrir nuevamente el escenario a una historia musical que sus seguidores demostraron que todavía quieren seguir escuchando.
Música que mueve el turismo y la economía
La producción destacó el alcance internacional de la convocatoria, al señalar que parte de las entradas vendidas procedió de Estados Unidos, Puerto Rico, Venezuela y España.
La presencia de asistentes provenientes del extranjero conecta el espectáculo con el creciente fenómeno del turismo musical, en el que los conciertos se convierten en un motivo adicional para visitar determinados destinos.
En el caso de Santiago, la celebración también generó movimiento económico en sectores como hoteles, restaurantes, transporte, comercios y otros servicios, contribuyendo a dinamizar la actividad económica de la ciudad alrededor de un evento cultural de gran convocatoria.